Unidad de aprendizaje 1: Aplicación de la fase mecánica o
estructural del proceso administrativo.
Propósito de la unidad: Aplicará las etapas de la planeación y organización a una empresa, mediante
la fijación de los objetivos, elegir los cursos de acción, la determinación de
jerarquías y funciones de cada una de las áreas y elaboración de un esquema,
para determinar el elemento riesgo y minimizarlo.
R.A. 1.1 Realiza la planeación
de acuerdo con las necesidades específicas de las organizaciones y con los
elementos establecidos aplicando sus etapas
A
DEFINICION DE LOS ELEMENTOS QUE INTEGRAN EL MARCO CONCEPTUAL DE LA
ADMINISTRACIÓN
Antecedentes
de la Administración
Recopila
Yolanda Patricia Díaz Sosa
OBJETIVO
El
estudiante describirá las características de la organización, y ubicará el
fenómeno comunicativo en su interior.
TEMARIO
·
Comportamiento de la organización
·
Escuela clásica
·
Escuela de las relaciones humanas
·
Teoría de sistemas
·
Teoría contingente
·
Estructura de la organización
·
Procesos dentro de la organización 29
INTRODUCCIÓN
No es posible comprender al
hombre como ser social sin considerar su interrelación con las organizaciones.
Los seres humanos han pertenecido a grupos organizacionales formales e
informales desde sus orígenes, de tal manera que sería imposible tratar de separar
al individuo de los grupos. Desde que el hombre se une con otros para
desarrollarse y diferenciar papeles y roles en beneficio mutuo, se habla de una
organización.
Conforme el hombre se fue
adaptando a su entorno, fue haciéndose más compleja la forma de organizarse.
Son diversos los investigadores que, desde su disciplina han estudiado el
comportamiento del hombre en organizaciones.
Al hacer referencia a las
organizaciones, se deben mencionar las aportaciones de los teóricos de la
administración y sociólogos, preocupados por mejorar la calidad de comunicación
en los grupos y organizaciones, con la intención de hacer crecer a la empresa,
o simplemente por hacer más cálidas las relaciones en su interior.
Por esta razón, es importante
estudiar las diferentes teorías y escuelas que examinan la organización desde
diferentes puntos de vista. 31
COMPORTAMIENTO
DE LA ORGANIZACIÓN
El hombre desde la antigüedad ha
sido consciente de que la eficiencia sólo se puede obtener a través del orden,
así como de la coordinación de los recursos de operación de un organismo
social.
Los seres humanos han pertenecido
a grupos organizados formales e informales desde sus orígenes, de tal manera
que es casi imposible imaginarlos separados unos de otros. La organización es
un proceso enfocado a lograr un fin, el cual fue, de forma previa, fijado en la
fase de planeación.
La acción de organizar, se hace
necesaria a medida que deben coordinarse los esfuerzos de más personas; se
deben establecer canales para entenderse entre sí y comprometerse en un
complejo de diversas tareas. “La organización, expresada como un conjunto de
relaciones y comportamientos formalizados entre dos personas que buscan
conseguir algo en común determina el comportamiento esperado, añadiendo otras
importantes relaciones”.40
Si bien es cierto, el hombre ha
logrado perfeccionar las formas de organizarse y administrar mejor los recursos
materiales, humanos y financieros. Son innumerables las contribuciones de
Frederick Taylor y Max Weber.
Por ello es conveniente conocer
las principales escuelas y sus respectivas teorías acerca del comportamiento
organizacional, para saber cómo organizar el trabajo de manera eficiente; cómo
obtener mayor productividad; cómo conciliar las metas de una empresa con los
del personal, para obtener mejores resultados y oportunidades para ambas
partes; y cómo se influyen las diferentes partes de la organización, etc.
Existe una cantidad enorme de
escuelas, enfoques y corrientes dentro del estudio de las organizaciones, las
cuales se pueden resumir en cuatro escuelas teóricas fundamentales: clásica,
humanista, de sistemas y de contingencia. 32
2.1.1 Escuela clásica
A partir de la Revolución
Industrial, hubo una gran diversificación y multiplicación de organizaciones,
hacia fines del siglo XIX y principios del siglo XX. De esta forma, se instaló
un creciente interés por parte de algunos sectores de la sociedad, quienes por
primera vez realizaron investigaciones sistemáticas para delimitar las
características principales de este fenómeno, y proponer mejores formas de
operación.
Los estudiosos de esta primera
escuela compartieron algunas ideas centrales acerca de cómo debería funcionar
una organización; gran parte de sus principios y propuestas, han tenido un
impacto relevante aun en la actualidad. Los autores más notables de la
corriente clásica son Max Weber, Frederick W. Taylor y Henri Fayol.
Max Weber, ha sido uno de los
sociólogos mas importantes de todos los tiempos, escribió innumerables obras
acerca de las organizaciones, entre las cuales, destaca La teoría de las
organizaciones económicas y sociales. Weber, trató de determinar una “forma
de organización que sirviera mejor a las crecientes y cada vez más complejas
necesidades de la sociedad industrial”.41 Los estudios y
análisis que realizó lo llevaron a plantear su teoría de la burocracia, en la
cual propone algunos elementos esenciales distintos de esta forma “ideal” de
organización, como la necesidad de una división precisa del trabajo y la
especialización de funciones, elementos que, de manera posterior, retoma Adam
Smith:
·
Contar con una jerarquía de autoridad
definida.
·
Desarrollar normas, reglas, y estándares
de operación que sean precisas.
·
Especificar los deberes y derechos de
cada empleado.
·
Delimitar la injerencia del personal en
la propiedad de la organización.
·
Llevar un informe administrativo y por
escrito de los actos, decisiones y reglamentos más importantes.
·
Que los funcionarios mantengan una
distancia social con sus empleados, trato impersonal y formal.42
Es importante destacar que esta acentuación en la
precisión y especificación del trabajo, era una consecuencia lógica de la gran
necesidad que había de ordenar las organizaciones. “Se trataba de asegurar que
las metas no ocurrieran por azar, sino con base en planes, programas y tareas
bien establecidas”43, principalmente en agencias,
departamentos e instituciones públicas. No obstante, “en la actualidad se
deduce de estas premisas un excesivo formalismo, frialdad y papeleo, sobre todo
en aquellas instituciones que siguen en forma ortodoxa estos lineamientos”.44
Los críticos de Weber aducen que esta forma de
organización puede ser además muy irracional, disfuncional, e incluso
alienante, pero no debe perderse de vista el contexto y la época en la que se
originó. Además, si bien es cierto que varios de estos puntos, llevados al
extremo, pueden causar múltiples conflictos, tomarlos en cuenta sigue siendo
necesario, incluso en la actualidad.
De manera similar a Weber, Taylor quería establecer una
serie de principios básicos para un desempeño eficaz y “científico” del
trabajo. Su obra más importante, Los principios de la administración
científica, trata precisamente de establecer estos fundamentos, entre los
que se incluye la optimización de la producción, con base en los “tiempos y
movimientos”, nombre con el que también se identifican las ideas de este autor,
en ocasiones de manera simplista.
El método de Taylor, estudia cada
una de las operaciones necesarias para realizar una tarea, y, con base en
observaciones y experimentos, determinar los principios que optimicen su
desempeño. En términos generales, “hace énfasis en el producto organizacional,
más que en consideraciones individuales, además de dividir las tareas en
mentales y manuales”.Los cuatro principios más importantes de este autor son:
1.
El personal deberá ser seleccionado
“científicamente”, capacitado y ubicado en el puesto que más coincida con sus
características físicas e intelectuales.
2.
El trabajo deberá ser analizado
científicamente y no intuitivamente, o sobre bases de poder o influencia.
3.
Debe existir una cooperación muy cercana
entre los que planean (tareas mentales), y los que ejecutan (tareas manuales),
para lograr una adecuada integración de funciones.
4.
Administradores y trabajadores deben
compartir la misma responsabilidad, aunque cada grupo en la tarea más adecuada
a sus características.
Otra característica distintiva de
la postura de Taylor fue la de considerar a la investigación constante como la
única forma segura y sólida de lograr una mayor productividad, aunado a un
sistema de control más eficaz.
Se ha criticado a Taylor de manera
incisiva, por hacer a un lado el elemento humano, ya que enfatiza la aplicación
de sus principios por encima de los individuos, pero con base en la cooperación
y colaboración entre niveles, sin ello, los beneficios serían parciales o de
grupo. Sin embargo, este principio fue olvidado por las empresas, que
rápidamente adoptaron los elementos más técnicos.
Otro autor, destacado en su
momento, fue Henri Fayol. Este ingeniero francés tenía como objetivo
sistematizar los elementos administrativos y darles un matiz de mayor
universalidad –independientes del tipo de organización–. Para Fayol, “la
administración es una parte esencial del trabajo eficiente en cualquier
empresa, principalmente en términos de planeación y predicción. En su libro de
mayor influencia, Administración industrial y general, sintetiza
principios de administración que complementan algunas de
las ideas de sus colegas”.46
De hecho, sus principios tienen todavía aplicación
constante en la práctica de cualquier tipo de empresa:
División del trabajo (especialización).
Autoridad y responsabilidad (poder).
Disciplina (obediencia).
Unidad
de mando (un jefe).
Unidad
de dirección (un plan).
Subordinación de los intereses particulares a los generales (preocupación
primaria por la organización).
Remuneración del personal (salarios justos).
Centralización (unión).
Cadena
escalar (jerarquización).
Orden
(posición única de cada personal).
Equidad
(justicia).
Estabilidad en el personal (bajo índice de cambios).
Iniciativa (ideas fueras del plan previsto).
Compañerismo (moral elevada).
Hasta aquí se puede resumir que
en la escuela clásica, los autores proponen una forma sistemática de estudio
para las organizaciones, y establecen principios universales en materia de
administración. Se enfatiza en los aspectos estructurales de la organización.
Se ofrece una importante visión a los procesos, la forma en que se toman las
decisiones, el conflicto, la forma en que se establecen los objetivos
organizacionales, y de manera general, al elemento humano.
Un aspecto importante en este
enfoque es la comunicación organizacional. Tiende a ser, de manera
preponderante, formal, oficial, vertical y descendente, con poca libertad en
cuanto al manejo de contenidos y de relaciones fuera de lo estipulado.
Además, resalta una
centralización en la toma de decisiones incluidas en los comunicados oficiales,
acerca de qué debe decirse, cómo, cuándo, dónde, etc., y una cercana supervisión
y control que esté alerta en caso de imprevistos y desviaciones.
En consecuencia, se perciben
dificultades importantes, como excesiva rigidez y formalismo, lo cual puede
provocar una comunicación lenta e incluso poco oportuna, escasa en ocasiones y
excesiva en otras, personificadas en las normas, reglamentos, manuales;
orientada totalmente a temas de interés para la organización decididos desde
arriba, sin dar demasiada relevancia a las necesidades reales de los empleados.
2.1.2 Escuela de
las relaciones humanas
Esta escuela encuentra su
esplendor al final de la década de los veinte y principios de los treinta,
“esta corriente a menudo se considera como la respuesta al descuido de la
teoría clásica respecto al elemento humano en las organizaciones. En ella, los
autores mas importantes aquí considerados parten de una visión mas completa de
la naturaleza humana y de su impacto en el desempeño y los logros de la
empresa”.47 Por ello, aquí se consolidan premisas
importantes sobre aspectos como el liderazgo, la motivación, las relaciones y
la comunicación informales, el cambio y el desarrollo de recursos humanos.
El comienzo de esta corriente
está íntimamente ligado al interés que tenía Frederick Taylor por medir las
conductas productivas del personal de una manera científica, así surge uno de
los estudiosos más importantes de esta escuela, Elton Mayo.
La idea original de Mayo era
determinar el impacto de algunas condiciones físicas (la luz) en la
productividad de un grupo de empleados; cuando la luz aumentaba, la
productividad también lo hacia conforme a las hipótesis planteadas. No
obstante, cuando bajo la intensidad de la luz para reforzar los hallazgos, ¡la
productividad siguió creciendo! Mayo concluyó entonces, “que haber sido
“distinguidos” como parte de un grupo experimental, y las normas y las
relaciones grupales, entre otras razones, fue lo que produjo en el personal ese
efecto inesperado”.48
La conclusión de los estudios de
Mayo, dio luz sobre la necesidad de conocer y comprender a las organizaciones
como entes sociales, sus relaciones grupales importantes, tanto formales como
informales, y el impacto de elementos no sólo estructurales o económicos, sino
psicológicos.
Por el enfoque, en cierta medida
psicológico, es necesario mencionar, al gran psicólogo social Kurt Levin, quien
con sus estudios dedicados a comprender el comportamiento grupal, provocó un
interés generalizado acerca del impacto del liderazgo, la comunicación interna,
las relaciones entre grupos, la moral, la productividad, y la solución de
problemas, entre otros temas.
Otros personajes como Rensis
Likert, basados en los estudios de Mayo y Lewin, lograron desarrollar “cuatro
modelos de diseño de organización, que incluyen variables como liderazgo,
motivación, comunicación, interacción e influencia, toma de decisiones y
control. Estos cuatro modelos son: el autoritario, el benevolente-autoritario,
el consultivo y el participativo”49, que forman una especie de
continuo. Desde luego, Likert apoya el participativo.
Si bien es cierto, Likert y Mayo
se acercan más hacia las prácticas grupales, y satisfacción de necesidades
personales, como fuente inagotable de motivación, Douglas McGregor y otros
autores más se inclinan hacia la necesidad de autodesarrollo y sus
implicaciones organizacionales; con base en ello realizaron sus mayores
contribuciones.
Las teorías X y Y del autor proponen
dos formas contrapuestas para entender la naturaleza humana.
La teoría X, más cercana a las
ideas de teoría clásica, considera al empleado como una persona sin ambiciones
y a quien le disgusta trabajar, por lo que necesita una supervisión y un
control estrechos que lo obliguen a actuar y a responsabilizarse.
McGregor, “concluye que esta
visión de la naturaleza humana y sus repercusiones en el trabajo es
inconsistente, al contrario de la teoría Y, a la cual considera congruente”.50 Esta
teoría argumenta, que todo ser humano tiene el potencial de querer y aceptar
responsabilidades para autodirigirse, autocontrolarse, y ser creativo en su
trabajo. Con base en lo anterior, el autor propone la “administración por
objetivos” en la que el empleado es responsable y determina sus objetivos con
la ayuda y colaboración de un superior, no con su supervisión.
La función de supervisión no se
elimina, pero si se limita a casos en que la comunicación y la discusión
abiertas no llevan a una conclusión satisfactoria.
De forma similar a McGregor,
Chris Argyris “sostiene que las organizaciones, con sus definiciones,
estructuras y formalismos, son una limitante para el ser humano, ya que se
contraponen a su madurez, autonomía, responsabilidad y desarrollo”.
Como consecuencia de estas ideas,
Argyris propone a la administración participativa como la más adecuada para
aprovechar el potencial real de los individuos, incluyendo otros puntos clave,
como el enriquecimiento del trabajo. También identificó seis propiedades
organizacionales que determinan la salud o enfermedad de los miembros de una
organización:
·
Interrelación entre las partes de una
organización, más que control de una sobre las demás.
·
Conciencia de los patrones o redes de
relación con las partes.
·
Logro de objetivos en los que intervenga
toda la organización, y no sólo las partes.
·
Habilidad de accionar actividades
dirigidas “hacia adentro”.
·
Habilidad de accionar actividades
dirigidas “hacia afuera” (proactividad).
·
Influencia del pasado, presente y futuro
de una organización (no sólo por su pasado), sobre las actividades centrales.
El elemento común y determinante
en esta escuela es la valoración adecuada del elemento humano en las
organizaciones mediante una mayor participación y comunicación, estructuras más
flexibles e integradas, la conjunción de las necesidades organizacionales e
individuales, la preocupación por el desarrollo del personal y la motivación.
Es evidente que todos los autores
propuestos hasta ahora enfatizan la importancia del elemento humano en la
organización, por lo que es necesario mencionar que la comunicación desempeña
un papel fundamental en diversos aspectos, como: los estilos del liderazgo, el
análisis de estructuras y redes de comunicación, la formación de grupos formales
e informales, y el desarrollo de habilidades comunicativas por parte de la
gerencia como único medio para conocer a los individuos y sus necesidades,
infundir confianza y establecer estilos participativos.
A diferencia de otras escuelas,
quizá en ésta como en ninguna otra, la comunicación organizacional es un
elemento central y definitivo.
2.1.3 Teoría de sistemas
La escuela de sistemas, a
diferencia de las corrientes anteriores, necesita para la compresión
organizacional, aspectos como la apertura del medio y la influencia del
contexto.
Para iniciar es importante
definir que es un sistema, “así un sistema es un conjunto de elementos
interrelacionados entre sí que constituyen un “todo organizado”, donde el
resultado es mayor que la suma de sus partes”.52
52 Fernández, Carlos. op.cit, p. 29
Al aplicar esta definición en las
organizaciones, se deben definir algunos elementos distintos, como los
atributos de un sistema abierto y viviente, la identificación de los
componentes más importantes, las fuerzas que les dan forma, la interacción
entre subsistemas, etc. Estas son algunas de las ideas más importantes a las
que se abocaron los autores que referimos a continuación.
Uno de los primeros autores que
se interesaron por el estudio de la organización como sistema fue E. Trist,
quien junto con autores, como Bamforth y Emery, identificaron algunas de las
fuerzas que impactan a las organizaciones, así como las partes (subsistemas)
más importantes de cualquier organización.
Todo sistema, y cada uno de los
subsistemas que forman al todo, se identifican como una unidad económica,
social y técnica; económica, en cuanto a que usa recursos limitados; social,
debido a que todas las organizaciones consisten en individuos que trabajan para
un fin común; y técnica porque utilizan técnicas y tecnologías para obtener su
objetivo.
En este sentido, las fuerzas
económicas, sociales y técnicas, junto con sus posibles interacciones, deberán
analizarse y estudiarse, para medir sus efectos en la configuración
(estructura, procesos, tareas, etc.) de cualquier sistema. En la actualidad,
los sistemas sociales y técnicos derivados de las ideas de Trist, constituyen
una de las metodologías más innovadoras en el campo de las organizaciones. En
estos sistemas, el desempeño económico y la satisfacción en el trabajo, han
dado resultados cuyo nivel depende de la calidad de acoplamiento entre las
personas que trabajan en grupos autónomos y el equipo técnico.
“Trist, también contribuyó de
manera importante a identificar algunos de los subsistemas de mayor relevancia
en las organizaciones, que después fueron presentados, con mayor detalle e
integración, por Daniel Katz y Robert Kahn”.53 Estos
subsistemas son:
53 Hall Richard, Organizaciones, estructuras, procesos y
resultados, p. 193
·
Producción.
·
Mantenimiento de la estructura.
·
Subsistema de “frontera” o soporte a la
producción (compras, selección de personal, etc.).
·
Adaptativos.
·
Gerenciales o administrativos.
Aunque existen otros antecesores directos o indirectos de la teoría de
sistemas, sin duda Katz y Kahn, en su libro Psicología social de las
organizaciones, logran sintetizar, complementar y difundir numerosas ideas
centrales de esta corriente, una de las cuales considera a las organizaciones
como sistemas abiertos y vivientes. Como se mencionó, las escuelas
clásicas y humanistas, en sus análisis y postulados, presentan a la
organización como sistema racional y determinante en sí misma; también
consideran que las organizaciones funcionan de manera independiente a su
entorno, esto las transforma en “sistemas cerrados”. Un “sistema abierto”, al
contrario, es aquel que se visualiza en interrelación directa y continua con el
medio que le rodea, lo cual “importa” energía para funcionar; la transforma
internamente, y “exporta” algún producto, bien o servicio diferente. Para complementar
este enfoque, los autores identifican nueve elementos, presentes de alguna
manera en cualquier sistema abierto u organización.
Es importante destacar que esta
corriente abre el panorama fuera de las condiciones internas, y presenta una
visión más realista de las organizaciones con toda su complejidad, es decir,
identificación de las partes o subsistemas de la organización, y énfasis en la
necesidad de identificar la interrelación de éstas entre sí con el todo, y con
los elementos externos más importantes.
Otro aspecto que se debe
destacar, es que esta corriente complementa a las dos anteriores, pues reconoce
los factores estructurales, funcionales, sociales y psicológicos, en las
empresas, y considera la interrelación con diversos aspectos del entorno.
Cuando se confirma que la escuela
de sistemas complementa a la humanista, la importancia que ésta última le da a
la comunicación internamente, se aprovecha y respeta por la escuela de
sistemas, para después profundizarla y ampliarla.
En este sentido, se debe señalar
el papel que se da a la información como una “entrada” fundamental para el
sistema de cualquiera de las partes, y a la retroalimentación constante como
aspecto determinante en el control, la homeostasis y, en ultima instancia, la
evolución.
Esto implica que la organización
debe estar al tanto y cuidar con especial atención, la información recibida del
entorno (social, económico, político y cultural) y, aunque los autores no lo
señalan de forma directa, la información generada en el entorno; es decir, una
empresa comunica al medio no sólo a través de escritos o declaraciones, sino a
través de resultados, logros, calidad del producto, etc.
Esta escuela organiza un esfuerzo
reciente por delimitar elementos novedosos e integradores que brinden una posición
completa y realista del fenómeno de estudio, dado que sus primeras premisas se
remontan a finales de la década de los cincuenta y principios de los sesenta.
En general, la teoría contingente da un paso muy importante a la influencia del
medio o contexto, que de manera analógica, podría considerarse como el
“estimulo”; en cambio, la forma en que una organización reestructura y funciona
puede ser la “respuesta”. Es decir, debe existir una estrecha relación entre
las demandas del entorno y la manera en que una organización responde.
Pero el panorama no termina ahí,
no todas las organizaciones responden igual al medio, ya que, si bien hay
demandas de carácter general, otros factores como el giro de una empresa, su
mercado específico, su carácter legal, el desarrollo tecnológico avanzado,
etc., facilitarán o restringirán las posibilidades y la efectividad de esa
respuesta.
De forma general, esta escuela
considera que, si bien hay elementos presentes en toda organización, su forma,
su sentido y su profundidad dependerán de si son “contingentes” al tipo de
demandas que el medio presenta a distintos tipos de organización.
Joan Woodward, uno de los
principales autores en esta corriente, realizó algunos estudios en empresas
inglesas de diversas manufacturas en 1958, y encontró gran correlación entre el
tipo de tecnología de una empresa y su forma de estructurarse. Al profundizar
en estos estudios, se dedujo una escala de complejidad tecnológica para
explicar estas diferencias, con tres niveles:
a)
Producción unitaria (pequeños lotes
fabricados generalmente a mano).
b)
Producción masiva (de línea o cadena).
c)
Producción de proceso continuo (de
flujo).
Dependiendo del nivel de
complejidad, existen algunas variables como el número promedio de niveles
ejecutivos, el número de empleados en el tramo de control de los supervisores,
el porcentaje de costos y su relación con los salarios, etc.
Estos estudios tienen,
independientemente de sus posibles limitaciones metodológicas, el mérito de ser
pioneros en la “disgregación” de los análisis. Es decir, se fundamenta el hecho
de que no todas las empresas se conforman 44
igual,
sino que hay elementos diferenciadores, en este caso, complejidad tecnológica,
que derivan de respuestas diferentes.
En relación con el tipo de
comunicación, Woodward indica que la comunicación oral es mayor en la
tecnología unitaria y de proceso continuo, mientras que la escrita es más frecuente
en la masiva.
Otros autores pioneros en esta
corriente fueron Tom Burns, sociólogo, y G. M Stalker, psicólogo, quienes
realizaron un estudio en veinte organizaciones inglesas en 1961, en ese estudio
identificaron dos estilos opuestos de administración, que respondían a
condiciones estables o cambiantes del entorno. Estos dos estilos son el
mecánico y el orgánico, respectivamente. En un medio estable predominaba el
estilo mecánico de administración, que recuerda a la teoría clásica: estructura
formal y altamente diferenciada, definición de deberes y derechos muy
articulados, jerarquía de autoridad formalizada, y patrones de comunicación
también formales y esencialmente verticales. Sin embargo, cuando empresas con
este estilo de administración se enfrentaban al cambio o la innovación, su
respuesta era demasiado lenta y poco efectiva debido a los formalismos
necesarios para tomar cualquier decisión. “Cuando un estilo de administración
mecánico se enfrenta al cambio, y no puede dar una respuesta rápida, Burns y
Stalker lo denominan sistema patológico”.
El estilo administrativo orgánico
se caracteriza por su flexibilidad e informalidad organizacional. En su
interior, existe mayor interrelación y participación en los distintos niveles
para la solución de problemas y toma de decisiones. Esto implica necesariamente
una comunicación más frecuente, y que incluya no sólo patrones verticales,
descendentes o formales, sino horizontales, ascendentes y formales.
Además, la delimitación de
derechos y responsabilidades es más flexible, se revisa de forma continua para
adecuarla a las demandas del cambio con un nivel de influencia más situacional
que formal. Es decir, a una persona se le reconoce por sus aportaciones a
determinado problema, más que por su nivel formal de autoridad. Por ello, un
estilo orgánico de organización será más efectivo ante las demandas de un medio
cambiante y dinámico. Se debe mencionar que estos dos estilos administrativos
son tipos “ideales”, lo cual implica que prácticamente no se darán de manera
pura en la realidad. Sin embargo, la aportación de estos autores es importante
pues identifican de forma concreta como es que las demandas del medio, estable
o dinámico, afectan los estilos administrativos y su eficacia.
A mediados de la década de los
sesenta, miembros de la escuela de negocios de Harvard, Paul Lawrence y Jay
Lorsch, realizaron estudios de gran relevancia en diferentes empresas de
Estados Unidos. Su contribución más importante fue delimitar los impactos del
medio en distintas partes de una organización, referidos de alguna manera por
Katz y Kahn, a los cuales deben responder en forma diferente, es decir muy
especializada. De esta manera, las áreas de mercadotecnia, producción, ventas,
etc., se enfrentarán a presiones diversas del medio, a una incertidumbre
diferente, y para responder a esto de forma eficiente, desarrollarán sus
funciones y tareas especializadas (a mayor incertidumbre, mayor
especialización).
No obstante, el análisis no
termina ahí; si así ocurriera, tendríamos varias empresas separadas dentro de
una misma organización. Lo más relevante, son los elementos integradores que
deberán funcionar para una adecuada coordinación y colaboración entre las
partes, y para brindar la homogeneidad necesaria, dentro de la heterogeneidad.
Estas fuerzas integradoras también deberán definir, de forma clara, las metas
comunes, y procurar que los esfuerzos de las partes se dirijan a la
optimización de la organización como un todo. “La forma, dirección y cantidad
necesaria de elementos que llevan a la integración no serán iguales en todos
los casos, sino que dependerán del medio y de sus demandas”.55
Los puntos específicos que
enfatizan los autores que se mencionaron, son diferentes entre sí en cuanto a
desarrollo tecnológico alcanzado, grado de estabilidad del medio, y grado de
incertidumbre. Aunque, el elemento de fondo y de gran relevancia, es que todos
los autores comparten la necesidad de identificar situaciones concretas para
que las empresas u organizaciones se desarrollen de manera más o menos eficaz y
eficiente (no existe una mejor forma general de hacer las cosas). Este punto ha
permitido a la teoría contingente adquirir una relevancia central entre los
teóricos modernos de las organizaciones, ya que en ella se realizan los
esfuerzos más importantes para comprender este fenómeno en la actualidad.
Además, la posición de esta
corriente implica una revisión profunda de posturas metodológicas. y una
necesaria adecuación de algunos de los elementos del método científico
(reproductibilidad, universalidad, legislación, etc.) a las ciencias sociales.
Sin duda, de la postura de
Lawrence y Lorsch deriva la relevancia de la comunicación como elemento
integrador de una empresa, en un medio dinámico y cambiante como en el que
vivimos.
2.2 ESTRUCTURA DE LA
ORGANIZACIÓN
Se puede comprender fácilmente la
estructura organizacional, por ejemplo en una universidad, los estudiantes
ingresan a través de la oficina de admisión; y a la oficina de servicios
escolares, los profesores envían las calificaciones; y ambas oficinas son parte
de la estructura de cualquier universidad; son “partes” de estas
organizaciones, es decir la estructura organizacional se considera el arreglo
de las partes de la organización.
En ciertos aspectos, las
estructuras organizacionales se parecen a las estructuras de los edificios,
pues éstos cuentan con puertas por las que se ingresa, y las organizaciones
tienen “puertos de entradas”; además los pasillos rigen los movimientos, y las
organizaciones tienen reglas y procedimientos que sirven de control para sus
miembros. Existen edificios pequeños y sencillos, y otros son complejos y con
múltiples niveles; las organizaciones varían en su grado de complejidad. El
aire acondicionado y la calefacción se controlan de forma central en algunos
edificios, pero en otros casos cada cuarto es independiente, y los habitantes
controlan estos aspectos; las organizaciones también varían en el nivel en el
que se da autonomía a los individuos y a las unidades.
Se comprende como estructura
organizacional, “la distribución a lo largo de varias líneas, de personas entre
posiciones sociales que influyen en las relaciones de los papeles entre esta
gente”. Otras definiciones enfatizan la importancia de las
interacciones humanas en la formación de estructuras, puesto que las
estructuras configuran las prácticas de la gente, pero también es cierto que
las prácticas de la gente constituyen la estructura. De manera similar, se ve
la estructura como “un medio complejo de control” que se produce y recrea
continuamente en la interacción, y sin embargo, da forma a esa configuración:
las estructuras se constituyen y son constituyentes. La mayor parte
de los estudios de estructuras organizacionales, de manera deliberada o sin
intención, parten del supuesto de que sólo existe una estructura en una
organización, pero hay bastantes evidencias de que éste no es el caso. Existen
diferencias estructurales entre las unidades de trabajo, departamentos y
divisiones, y de acuerdo con el nivel en la jerarquía. Por ejemplo, la unidad
de admisiones en un hospital tiene reglas y procedimientos explícitos para que
todas las personas que ingresan sean tratadas de la misma forma, y para que los
empleados sean guiados por expectativas claras e indicadas por la organización;
al contrario del departamento de admisiones de una universidad, se trata de la
misma área pero los procedimientos y procesos son diferentes. 48
Las
estructuras organizacionales toman muchas formas. Un breve repaso de alguna
literatura “clásica” en el área demostrará la forma en que ocurren las
variaciones. El trabajo fundamental sobre la estructura es la descripción de
Weber del tipo ideal de burocracia. Este autor señala que una burocracia tiene
jerarquía de autoridad, autoridad limitada, división de labores, participantes
técnicamente competentes, procedimientos para el trabajo, reglas para los
ocupantes de los puestos, y compensaciones diferenciadas. Si todos estos
componentes están presentes en un grado elevado, es el tipo ideal de
burocracia. Desde luego, la implicación importante aquí es que las
organizaciones en la práctica variarán de este tipo ideal como se ha
demostrado. Una organización burocrática está diseñada para alcanzar eficiencia
y confiabilidad.60
Burns y Stalker, hicieron una
gran contribución con el desarrollo de un modelo de formas organizacionales
múltiples; “identificaron la forma “mecánica”, que es muy cercana al tipo ideal
de burocracia de Weber, y la forma “orgánica”, que es casi su opuesto lógico”.59
De esta manera, en lugar de tener
autoridad jerárquica, las organizaciones orgánicas tienen una estructura de
control en forma de red; en lugar de una especialización sobre una tarea, un
ajuste continuo y redefinición de tareas; en lugar de una supervisión
jerárquica, un contexto de comunicaciones que involucran información y
asesoría, etc. Ellos conciben las formas organizacionales como estrechamente
vinculadas al ambiente donde las organizaciones están insertadas, en especial
en términos de tecnología que utiliza la organización, un punto que fue
enfatizado posteriormente por la investigación de Lawrence y Lorsch (1967) que
se convirtió en una investigación clásica.60
“El análisis de las formas
organizacionales dio un paso importante cuando Hage (1965) observó que las
características estructurales, como la complejidad, la formalización y la
centralización tienen una presencia variable, de alta a baja”.
La complejidad de una
organización tiene mayores efectos sobre el comportamiento de sus miembros,
sobre otras condiciones estructurales, sobre procesos dentro de la
organización, y en las relaciones entre la organización y su ambiente.
La complejidad es uno de los
primeros aspectos que atrae la atención de una persona que ingresa a cualquier
organización, más allá de las que asumen la forma más sencilla. En general, son
evidentes de forma inmediata, la división del trabajo, el nombre de los puestos
de trabajo, las divisiones múltiples, y los niveles jerárquicos. Las grandes
corporaciones gubernamentales, militares o escolares, permiten verificar esto.
Las organizaciones que parecen sencillas a primera vista, exhiben formas
complejas. Las organizaciones locales de voluntarios, las secciones sindicales,
y los clubes deportivos, generalmente, tienen comités de programas, publicidad,
membresía, servicios a la comunidad, educación, finanzas, y otros asuntos,
todos con su debida estructura. Esta clase de organizaciones aseguran el
control y coordinación de actividades en la misma forma que hacen contrapartes
más complejas.
2.3 PROCESOS DENTRO DE LA ORGANIZACIÓN
El proceso de organización se puede definir como una
serie de pasos o etapas necesarias para llevar a cabo la acción de organizar un
organismo social. 50
El
proceso de organización ha tenido cambios violentos en los últimos años. Tanto
en las teorías como de los diseños de organización, son en la actualidad
diferente a lo que fueron hace pocas décadas.
La importancia del proceso de
organización radica en que, implica un equilibrio entre las necesidades que
tiene el organismo, tanto de estabilidad como de cambio. Por un lado, la
estructura de la empresa da a los actos de sus miembros, estabilidad y confiabilidad,
que se necesitan para que una organización pueda avanzar de manera coherente
hacia sus objetivos y planes. Por otro lado, alterar la estructura puede ser el
medio de adaptarse y producir cambio, o puede ser fuente de resistencia al
cambio.62
A continuación se describen los
procesos por los que atraviesa una organización para generar su estructura.
La mayoría de los organismos
sociales están interesados en crear o proporcionar un bien o servicio para uso
de otros. De este modo, al aumentar las actividades de un organismo, o cuando
se diversifica su acción, es necesario distribuir estas actividades entre las
personas idóneas, delegando con claridad y precisión la responsabilidad, y
otorgando la autoridad correspondiente para su ejecución.
Esta decisión de división del
trabajo da inicio a uno de los principios de la organización y punto de partida
de cualquier organismo complejo, aunque no es sencillo lograrlo.
Ahora bien, es necesario precisar
el concepto de división del trabajo; al respecto, Munch y García, “lo definen
como la separación y delimitación de las actividades, con el fin de realizar
una función con la mayor precisión, eficiencia y el mínimo esfuerzo, dando
lugar a la especialización y perfeccionamiento en el trabajo”. 63
Por lo tanto, la división del
trabajo requiere que las diferentes operaciones se organicen de tal manera que
exista la posibilidad de asignarlas al personal. Para ello es necesario que se
establezcan normas de actuación para las distintas personas o unidades administrativas
que intervienen en la organización, con la finalidad de mantener uniformidad en
las decisiones. Como se indicó, todo organismo crea bienes o servicios para el
consumo y uso de otros. Por lo tanto, en cualquier organismo existen
actividades fundamentales que se deben realizar (producción, comercialización,
compras, contabilidad, personal, etc.). El concepto “especialización” se
aplica, de forma común, a cada una de esas funciones operables. A su vez, cada
una de ellas esta básicamente departamentalizada.
De manera específica, la
especialización “consiste en dividir la producción en varios pasos, y la
responsabilidad de terminar ciertos pasos se asigna a individuos específicos”.
En esencia, los individuos se
especializan al realizar parte de la tarea, en lugar de hacer toda la tarea. La
especialización es resultado de la división del trabajo. Es lógico que una
persona, aun con grandes capacidades, no pueda ser un experto en todo; el
trabajo tiende a especializarse y, por lo tanto, el personal tiende a
especializarse en un trabajo.
La especialización del trabajo se
puede deber a diferentes circunstancias; puede ser porque un trabajo sea más
agradable, que cueste un menor esfuerzo, que se desempeñe con mayor calidad,
que se realice en menor tiempo, o cualquier otra razón.
La especialización es necesaria
porque origina un mayor rendimiento del personal, pero sin llegar a los
extremos, a lo que se denomina sobrespecialización, es decir, hacer del
personal una parte de un proceso mecánico.
Es importante también, que la
especialización no conduzca al personal al desconocimiento del conjunto del
trabajo que se realiza, y así, que el individuo no se encierre en su función e
ignore las demás funciones o, lo que es peor, que desconozca la importancia de
su función en la totalidad del trabajo del organismo.
Un esfuerzo de organización son
las relaciones jerárquicas, las cuales se refieren a una cadena de mando. La
organización se construye sobre la premisa de que el individuo que se encuentra
en la parte superior posee la mayor cantidad de autoridad, y que la autoridad
de los demás individuos se reduce de acuerdo a la posición relativa del
individuo en el organigrama. Entre más baja sea la posición del individuo en el
organigrama, menor será la autoridad que posea.
Munch y García definen la jerarquización como “la
disposición de las funciones de una organización por orden de rango, grado o
importancia”.
Si los administradores usan una especie de punto
organizacional, deben ser bastante cuidadosos de comunicar a todos los demás
individuos del organismo, la información que hayan recibido. Los niveles
jerárquicos, son el conjunto de órganos agrupados de acuerdo con el grado de
autoridad y responsabilidad que posean, independientemente de la función que
realicen.
Entonces, la jerarquización es una definición de la
estructura del organismo mediante el establecimiento de un centro de decisión.
Los autores Munch y García, indican ciertas reglas al
implementar la jerarquización:
·
Los niveles jerárquicos establecidos
dentro de cualquier organismo social deben ser los mínimos e indispensables.
·
Se debe definir de forma clara el tipo
de autoridad (lineal, funcional, staff) de cada nivel.
·
El grado de autoridad y responsabilidad
que se origina en cada línea, determina los niveles jerárquicos.
Reyes Ponce comenta que, para que exista un crecimiento
de la organización, no basta con que existan más personas, sino que se den
nuevas funciones y, principalmente, nuevos jefes.
a. Crecimiento vertical. Existe cuando al aumentar las
funciones, un jefe asigna nuevos auxiliares que siguen dependiendo directamente
de él.
b. Crecimiento horizontal. Se origina cuando se considera
que son demasiados los auxiliares que tiene que supervisar un jefe, entonces
hace que dependan directamente de él sólo dos o más, y coloca bajo la
supervisión inmediata de éstos a todos los demás.
En conclusión, “el crecimiento
horizontal implica el aumento de funciones o jefes, sin que aumenten los
niveles; el crecimiento vertical supone simultáneamente crecimiento en jefes y
en niveles jerárquicos”.
La departamentalización se logra
mediante una división orgánica, que permite al organismo desempeñar con
eficiencia sus diversas actividades.
Se entiende por
departamentalización: “la división y el agrupamiento de las funciones y
actividades en unidades especificas, con base en su similitud”.
a) Secuencia de la departamentalización.
El proceso de departamentalizar, sigue una secuencia de
acciones que son:
·
Listar todas las funciones del organismo
social.
·
Clasificar las funciones.
·
Agrupar las funciones, según un orden
jerárquico.
·
Asignar actividades a cada una de las
áreas agrupadas.
·
Especificar las relaciones de autoridad,
responsabilidad y obligación, entre las funciones y los puestos.
·
Establecer líneas de comunicación e
interrelación, entre los departamentos.
·
El tamaño, la existencia y el tipo de
organización de un departamento deberán relacionarse con el tamaño y las
necesidades específicas del organismo, y de las funciones involucradas.
b) Fijación de
autoridad-responsabilidad y obligación. Si a los administradores se les asignan
responsabilidades para realizar determinadas tareas, debe dárseles también la
autoridad correspondiente para llevarlas a cabo. La legitimación de la
autoridad de una fuente central, establece que el superior tiene el derecho de
mandar a alguien más y la persona subordinada tiene la obligación de obedecer
las órdenes.
Se define a la autoridad “como la
facultad o derecho para tomar decisiones que produzcan efectos”.
La responsabilidad se relaciona
con el flujo de autoridad y obligaciones. Como elemento esencial, en la
jerarquía de un organismo, cada nivel jerárquico debe tener perfectamente
señalado el grado de responsabilidad que en la función de la línea respectiva
corresponde a cada jefe. Esa responsabilidad es, a su vez, la base de la
autoridad que debe concedérsele.
Se define a la responsabilidad como
la acción de un subordinado para ejecutar tareas que le han sido asignadas o
delegadas.
La persona que ocupa un puesto en
la organización, contrae obligaciones que realizar. Al agrupar tareas hay que
determinar el fin que persigue y luego lo necesario para alcanzarlo.
Se define a la obligación como
calidad o estado de una persona para estar sujeta a enjuiciamiento por una
acción o resultado, en relación a una tarea o misión, para cuya ejecución le
fueron dadas autoridad y responsabilidad.
c) Tipos de departamentalización.
Consiste en determinar el grado,
en el que deberán desdoblarse y crearse departamentos diferentes, dependiendo
principalmente del recurso financiero. Por ejemplo, crear un nuevo
departamento, implica asignarle un número determinado de subordinados, por lo
tanto, representa también costos extras y éstos deberán estudiarse con detalle,
comparándolos contra los beneficios esperados. 55
Departamentalización
por propósitos
La departamentalización por
propósitos comprende la disposición del trabajo de acuerdo a los productos,
clientes, situación geográfica. Los departamentos se crean en torno a objetivos
o producción específica y autónoma, y en este tipo el grado de división del
trabajo se hace énfasis en una orientación externa (medio ambiente). Dentro de
esta clasificación, hay tres formas básicas de departamentalizar el trabajo
propósito:
Por producto. Consiste en hacer la división del trabajo,
de acuerdo a lo que se va a producir, por ejemplo: aislante, antibióticos,
perfumes, etc.
Por clientes. El trabajo se dispone, en torno a
determinados clientes o mercados. Por ejemplo, un organismo que vende ropa,
creará los departamentos siguientes: caballeros, damas, niños, etc.
Por territorios. Consiste en disponer departamentos para
servir a determinados territorios, por ejemplo: una cadena hotelera podría
resolver divisiones geográficas así: división norte, división bajío, división
centro, división sureste.
Este tipo de
departamentalización, tiene varias ventajas, principalmente porque estos
departamentos, tienden a ser relativamente autónomos y fáciles de coordinar,
reuniendo en un sólo jefe, todo el trabajo de un proyecto.68
Departamentalización por procesos
La departamentalización por
procesos tiende a separar en distintos departamentos, funciones como
producción, compras, almacén, etc., lo cual da por resultado mayor eficiencia.
“Esta forma de división del trabajo, aprovecha la especialización y resulta
eficiente en muchos casos. Existen dos modos de departamentalizar el trabajo
por proceso”:
·
Por funciones. Consiste en crear
unidades en torno a, funciones operacionales principales por ejemplo:
producción, comercialización, finanzas, personal.
·
Por procesos. Es aquella, en que se
puede ejecutar la departamentalización por procesos, dividiendo el trabajo de
acuerdo a funciones administrativas, por ejemplo: planeación, organización,
control, etc. El trabajo también se puede dividir con base en el proceso
productivo utilizado para fabricar un producto, por ejemplo: ensamblado,
pulido, pinturas, etc.
Este tipo de departamentalización
tiene varias ventajas, una de las cuales es hacer énfasis en una determinada
tarea o función, llegando con frecuencia a aumentar la destreza y la
competencia técnica y por lo consiguiente, a mejorar la eficiencia.
d) Descripción de funciones
Una vez establecidos los niveles
jerárquicos y los departamentos del organismo social, es necesario definir con
toda claridad, las actividades y deberes que habrán de desarrollarse en cada
una de las unidades administrativas.
Podemos definir a la función como
una actividad necesaria para conducir, guiar, dirigir o desarrollar una
organización, hacia el cumplimiento de actividades afines.
Esta etapa consiste, en llevar a
cabo una recopilación ordenada y clasificada de todos los factores y
actividades necesarios para lleva a cabo, de la mejor manera, un trabajo. La
descripción de funciones se realiza, básicamente, a través de las técnicas de:
análisis de puestos, carta de actividades, cuadro de distribución de
actividades, entre otras.
La estructura por funciones,
departamentaliza a los trabajadores y a otros recursos, conforme a los tipos de
actividades que están siendo ejecutados.
Tal vez, la base más ampliamente
usada, para el establecimiento de unidades administrativas de una organización
formal, sea con base al tipo de funciones que están siendo ejecutadas, dentro
de la empresa. Las funciones son el agrupamiento de las principales unidades de
trabajo, es decir, la reunión lógica y coordinada de actividades afines
e) Coordinación del trabajo
Si las actividades del trabajo se
dividen y se departamentalizan, es necesario que los jefes las coordinen, a fin
de alcanzar los objetivos generales. Deben comunicar a cada unidad, los
objetivos de la organización, traducidas en objetivos para cada subunidad, y
deben mantener a cada subunidad informada acerca de, las actividades de las
demás, de tal manera que las diversas partes de la empresa funcionen
sincronizadamente.
La capacidad de los jefes para
alcanzar una coordinación efectiva, depende en parte, del número de subalternos
que dependan de ellos y de los demás jefes de la empresa. Este número se conoce
como “tramo de control”. Cuanto mayor sea el número de subordinados que
dependen directamente de un jefe (es decir, cuanto mayor sea el tramo de
control), tanto mas difícil será para él, supervisar y coordinar sus
actividades; pero, por otro lado, mientras más subordinados haya por jefe,
menos jefes se necesitarán, y entre estos pocos, será más fácil coordinar sus
respectivas actividades. Elegir el tramo que sirva mejor, para lograr una
coordinación efectiva no es siempre una tarea fácil.
Coordinación y eficiencia
La coordinación es importante,
además de fundamentarse es un principio de organización, porque constituye, uno
de los elementos más complejos del proceso de administración. La coordinación
es el resultado del ingenio y voluntad humana; ésta no exige duplicar
funciones, obliga a operar los costos, establece tiempos de oportunidades, etc.
En la práctica es común observar,
que se formulan planes y objetivos bien elaborados, se toman adecuadas
decisiones y su ejecución, sin embargo, es deficiente. La eficiencia de
cualquier sistema organizacional, estará en relación directa con la
coordinación, misma que se obtiene a través del establecimiento de:
·
Una adecuada estructura organizacional.
·
Una planeación y un proceso de toma de
decisiones eficientes.
·
Sistemas de información y comunicación.
·
Si lo anterior existe, la
coordinación se facilitará grandemente. En general, la literatura
administrativa, no se preocupa mucho de esta función, ya que estará implícita
en todo el proceso administrativo.
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